Conservación Ambiental : Declarar VS Proteger

Por Marcelo Sánchez, gerente general de Fundación San Carlos de Maipo.

Recientemente la Ministra de Medio Ambiente, Carolina Schmidt, anunció el inicio del Plan Nacional de Protección de Humedales 2018-2022, programa busca detener el deterioro de las áreas verdes y preservar su biodiversidad. En la actualidad, en nuestro país, sin sistemas de apoyo o incentivo estatal, un conjunto pequeño de privados mantiene casi 1,5 millones de hectáreas bajo conservación y protección. Quizá uno de los desafíos más relevantes para este tipo de conservación es el volumen de los recursos que requiere y los plazos que involucra, teniendo en cuenta que el financiamiento operacional es permanente y que las inversiones necesarias para hacer sustentable el proyecto, colisionan con la burocracia, restricciones y procedimientos que ralentizan soluciones que demandan urgencia.

No hay reducciones tributarias ni de otro orden que apoyen la conservación, en la mayor parte de los casos, incluso los aportes en materia ambiental que puedan hacer empresas donantes constituyen gasto rechazado, penalizando su contribución. De allí que cobra relevancia el valor que el privado asigna a la conservación para que, pese a las dificultades e incluso desconfianzas que manifiesta la autoridad, se embarque en proyectos que trasciendan generaciones y, junto con levantar un patrimonio ambiental, sea capaz de crear un valor social compartido con las comunidades que los albergan. Es evidente que en muchas comunas, y no sólo de la Región Metropolitana, existe una profunda inequidad en el acceso a áreas verdes.

La Fundación San Carlos de Maipo en la Región Metropolitana ha impulsado un Anillo Verde que busca valorizar la periferia, generar inclusión social para la infancia, recuperando 233 kilómetros de borde río con iniciativas como la Ciclovía de las Pérdices, la de Tobalaba, el Mapocho 42K, el Parque Fluvial de la Quebrada de Macul y la conservación del Humedal de Batuco, desde el 2016. Es sin duda un esfuerzo que implica avanzar en, no sólo generar la inversión necesaria para la construcción, sino fundamentalmente los recursos para operación y mantención. De nada sirve transformar un pasivo ambiental si no tenemos las herramientas para conservar las áreas recuperadas. En este sentido las decisiones de la autoridad no son neutras.

Cuando se discuten figuras de protección para las áreas, bajo régimen de conservación, se hace necesario identificar aquellas que potencien y no que limiten la sostenibilidad de las mismas. Hoy existen herramientas legales como el Derecho Real de Conservación que permite crear valor en el ejercicio entre privados comprometidos con la conservación de un patrimonio ambiental y del patrimonio intangible que se deriva de él.

El Derecho Real permite lo que otras figuras de protección limitan, comparte de manera eficiente la gestión del valor con las comunidades y grupos de interés que pueden efectivamente ser un aporte a crear un valor intangible. Por ejemplo el que nace a través de la educación ambiental en los niños, o al fomentar el turismo local, o al hacer investigación por parte de una Universidad. Es importante que en materia de Conservación se priorice la gestión y la administración con sentido de urgencia y sostenibilidad, por sobre la lógica de constituir servidumbres sujetas a mecanismos que impiden responder con celeridad y con una red de servicios con serias limitaciones para fiscalizar y hacer cumplir la ley.

Esperamos que el esfuerzo que hacen fundaciones, ongs y privados por conservar nuestro patrimonio ambiental sea reconocido y valorado por las autoridades, que permitan avanzar en sistemas que agilicen su participación y no al contrario que la entorpezcan. El valor del patrimonio ambiental no es excluyente en sí mismo, se puede transferir en beneficio de la sociedad en su conjunto y en especial de los sectores más vulnerables, pero para ello se requiere ser capaces de evaluar adecuadamente la mejor forma de proteger, pues no basta sólo con “Declarar” para hacerla real.

Conozca acá cómo está avanzando el Proyecto del Humedal de Batuco

 

 

Las Familias Invisibles


La Familia Invisible: El Derecho de los Niños a Vivir en Familia

Por Marcelo Sánchez A. Gerente Fundación San Carlos de Maipo

El 15 de Mayo se celebra el día internacional de la familia, que evidencia la importancia que la comunidad internacional le confiere, buscando asimismo relevar su rol en la sociedad y los desafíos y dificultades que enfrenta. La incorporación de la mujer al mercado laboral, los cambios etarios y demográficos, las posibilidades de una adultez más activa han configurado nuevos roles y espacios de coexistencia con los modelos nucleares tradicionales.

En nuestro país en los últimos 100 años la natalidad se ha reducido en más de un 70% así como la mortalidad infantil cae fuertemente en cerca de un 90% y los matrimonios se reducen a menos de la mitad, la participación laboral de la mujer alcanza sobre un 45%, 1 de cada 5 familias en Chile son monoparentales que tienen a una mujer como jefa de hogar.

Nuestras familias enfrentan desafíos cada vez más complejos, particularmente en contextos donde existen altos niveles de exclusión social, donde escasean los modelos de referencia positivos o el abandono del hogar se inicia tempranamente, donde la droga arrebata la tuición de los hijos. El Estado reconoce este escenario de vulnerabilidad, lo enfrenta en sus dimensiones más amplias como cuando hablamos de seguridad pública, pero muy pobremente desde la intervención sistémica con las familias desde el ámbito reparador y mucho menos desde el preventivo.

La oferta de servicios y programas ha sido insuficiente a la hora de situar al Niño y su familia en el centro de su accionar, en el mejor de los casos ésta ha sido sólo un contexto referencial pero no un foco de intervención, el nuevo proyecto de servicio de protección lo declara pero no logra evidenciar la forma de operar a partir de ella. Gran parte de los recursos que hoy se emplean de manera inorgánica en programas ambulatorios o residenciales superponen intervenciones individuales según temáticas que afectan por ejemplo a hermanos en una familia lo que conlleva sobre intervención, falta de adherencia del núcleo familiar y por ende pérdida de cualquier esfuerzo económico o técnico.

El 2015 en el marco del Programa de Familia de la Fundación San Carlos de Maipo, se publicó un estudio de Evaluación y Sistematización de los Proyectos de Intervención Focalizados en Familias con Niños, Niñas y Jóvenes Vulnerados en sus Derechos, ejecutado por la Universidad Diego Portales. De las principales conclusiones que se desprenden de él, se hace evidente cómo las miradas institucionales sobre la familia han repercutido en el diseño y en la ejecución de los programas y la política de infancia en Chile. Los objetivos que definen los programas relacionados a infancia en Chile son altamente focalizados y aunque incluyen a la familia en algunos casos, aún no parecen contar con una visión sistémica y muchas veces se superponen entre sí sin lograr impacto en la intervención.

Al contrario de lo que sucede en Chile, a nivel internacional se otorga prioridad al enfoque preventivo, centrándose en el fortalecimiento de factores protectores en la familia, bajo una visión ecológica. Es así entonces, aunque el discurso la releva, que la Familia continúa siendo anulada en los modelos de intervención, relegada a la sombra de las políticas públicas. Son esas familias las que peregrinan en tribunales en búsqueda de la reunificación familiar con escaso apoyo en materia de representación jurídica, cargan con prejuicios institucionales que caen sobre ellas desde la institucionalidad, son consideradas por equipos terapéuticos como factor de riesgo sin comprender que la intervención con ellas puede marcar una diferencia fundamental a la hora de reparar el bienestar del niño.

Esas son las invisibles, las que pasamos por el lado como si no existieran, las que están desnudas, desprovistas de las herramientas, estigmatizadas por la pobreza y la marginalidad, las que como sociedad apuntamos con el dedo y que no logran comprender por qué no pueden vivir este día como todos nosotros, con el derecho pleno a vivir en familia.

Lea acá el Estudio de Familias 

www.mibrujula.cl una herramienta para mejores decisiones en prevención

www.mibrujula.cl una herramienta para mejores decisiones en prevención

Mi Brújula es un proyecto de la Fundación San Carlos de Maipo que busca promover la implementación de programas e intervenciones basadas en evidencia y la generación de conocimiento científico en Latinoamérica. Para ello se definen tres objetivos:

  1. Elaborar de estándares de evidencia para programas e intervenciones en Latinoamérica.
  2. Entregar apoyo en la generación de capacidades para desarrollo y evaluación de programas basados en evidencia en América Latina.
  3. Crear de un Banco de Programas basados en evidencia para Latinoamérica.

Conozca acá Mi Brújula 

Con importante reconocimiento concluyó participación de Fundación San Carlos de Maipo en SPR 2016

Fundación San Carlos de Maipo concluye exitosa participación en 24  SPR Meeting 

Con un importante reconocimiento al trabajo liderado por el Dr. Guillermo Prado de la Universidad de Miami y al equipo de Fundación San Carlos de Maipo en el contexto del Programa "Familias Unidas" concluyó la participación de la Fundación en la  "24  Society for Prevention Reaserch Meeting" desarrollada en la Ciudad de San Francisco California. Lea acá

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