Sin categoría

Carta global para la reforma del cuidado de la niñez y adolescencia

Por el Derecho a Vivir en Familia

Marcelo Sánchez Ahumada, Gerente de Fundación San Carlos de Maipo fue invitado junto a otros 40 líderes mundiales por el  “Foreign, Commonwealth & Development Office” del Gobierno de UK a participar de los Diálogos de la Reforma Global de los Cuidados de la Niñez. El Encuentro en la Wiston House de Sussex buscó apoyar la instalación de la Carta Global entre los países firmantes, dentro de los cuáles está Chile.

La Convención sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas reconoce que las niñas, niños y adolescentes «deben crecer en el seno de una familia, en un ambiente de felicidad, amor y comprensión». Las familias fortalecidas y seguras son esenciales para el desarrollo saludable de la niñez y la adolescencia. Las familias en todo el mundo enfrentan un rápido aumento del estrés y trauma debido al cambio climático y a los desastres de origen natural, a la pobreza, la inseguridad alimentaria, los conflictos, las enfermedades y el acceso insuficiente a servicios de educación, salud y protección social de calidad e inclusivos. Estos desafíos pueden provocar la separación familiar, incrementar la vulnerabilidad a la explotación, y aumentar el riesgo de que las niñas, niños y adolescentes sufran violencia y daño dentro de sus propios hogares y comunidades. La evidencia proveniente de investigaciones y de personas con experiencia de vida en el cuidado alternativo ha demostrado que las niñas, niños y adolescentes que crecen sin el cuidado de una familia enfrentan serios desafíos, incluyendo resultados deficientes en su desarrollo físico, social y cognitivo, así como un mayor riesgo de sufrir violencia y explotación. Todo esto tiene un impacto duradero y, con frecuencia, intergeneracional. Millones de niñas, niños y adolescentes siguen viviendo en instituciones lo que afecta su desarrollo. Se estima que más del 80 por ciento de la niñez y la adolescencia en estos entornos tienen al menos un progenitor con vida y la mayoría cuenta con una familia extendida que podría cuidarlos con la ayuda adecuada. Muchas de estas instituciones reciben cada año miles de millones de dólares procedentes de donaciones, turismo y voluntariado, con frecuencia bien intencionados.

Con acciones concertadas, mayor inversión y alianzas globales, la crisis de las niñas, niños o adolescentes separados del cuidado familiar se puede solucionar. Si bien hay muchos ejemplos alentadores de avances en todas las regiones del mundo, es necesario hacer más para: apoyar a las familias para que brinden un cuidado seguro, inclusivo y protector; prevenir la separación innecesaria; priorizar las opciones basadas en la familia cuando se considere necesario recurrir a cuidados alternativos; y poner fin de manera gradual a la institucionalización de niñas, niños y adolescentes.

Esta Carta se fundamenta en los compromisos internacionales vigentes, como las Directrices sobre las Modalidades Alternativas de Cuidado de los Niños, aprobada por Asamblea General de las Naciones Unidas en 2009, la Resolución de la Asamblea General sobre los Derechos del Niño con especial enfoque en las niñas, niños y adolescentes privados del cuidado parental adoptada en 2019, y las Directrices sobre Desinstitucionalización del Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU de 2022, así como la Declaración de Kigali de los Estados miembros de la Commonwealth de 2022 y el llamado a la acción de la primera Conferencia Ministerial Mundial para Poner Fin a la Violencia contra los Niños celebrada en 2024. Asimismo, promueve un enfoque de alianzas multisectoriales al reunir a niñas, niños y adolescentes, jóvenes adultos y familias, especialmente aquellos con experiencia de vida en modalidades alternativas de cuidado, organizaciones de personas con discapacidad, líderes comunitarios y religiosos, organizaciones de la sociedad civil, donantes, gobiernos nacionales, así como organismos o agencias multilaterales y globales, con el fin de comprometerse en una acción urgente, decisiva y coordinada para garantizar a cada niña, niño o adolescente un hogar seguro, protector y amoroso.

Los países signatarios de esta Carta reafirman el compromiso con la Convención sobre los Derechos del Niño de la ONU y la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU, así como con las cartas regionales centradas en los derechos, como la Carta Africana sobre los Derechos y el Bienestar del Niño.